Vicente Cervera Salinas, poeta y ensayista español, nació en Albacete en 1961. Su tesis doctoral versó sobre la clave lírica del escritor argentino Jorge Luis Borges. Desde 2004 es catedrático de literatura hispanoamericana en la Universidad de Murcia. En su trayectoria poética figuran los poemarios De Aurigas inmortales (Comisión del V Centenario, Murcia, 1993. Prólogo de Antonio Colinas), La Partitura (Vitruvio, Madrid, 2001), El alma oblicua (Verbum, Madrid, 2003), traducido posteriormente al italiano (L'anima obliqua, Levante Editori, Bari, 2008) y al francés (L´âme oblique, 2010, Editions du Paquebot, con ilustraciones de Julio Silva). En 2010 ha aparecido Escalada y otros poemas (Verbum, y con un poema no-prólogo de José Emilio Pacheco). De su obra ensayística caben destacar La poesía de Jorge Luis Borges: historia de una eternidad (Murcia, Editum, 1992), La poesía del logos, Murcia, Editum, 1992), La Poesía y la Idea. Fragmentos de una vieja querella (Premio Nacional "Anthropos" de Ensayo, 1992; Costa Rica, 2001; segunda ed.: Murcia, Editum, Editorial El Otro@El Mismo, 2007, con prólogo de José María Pozuelo Yvancos), La palabra en el espejo. Murcia, Editum, 1996), El compás de los sentidos (Murcia, Editum, 1998) o El síndrome de Beatriz en la literatura hispanoamericana, Iberoamericana Vervuet, 2006).
EL ALMA OBLICUA
Si me concedes el beneficio de la duda,
hallarás tesoros refulgentes
cuya luz dimana ese pasado que,
buscando en mí, descubres, pues te
ofrezco. Mas también podrás
embriagarte con vetustas casas de
dos pisos, cámaras de sueños tendidos
al verano, bargueños disfrazados
de escritorios o terrazas donde
clivias y geranios velan la almohadilla
rota de un remoto y gato gris.
Piénsalo bien. Allí, el más
diáfano de los colores halla su sombra
desprendida. En sus brillos puedes
ofuscarte y aun caer. No es traidor,
tal vez, quien hoy te avisa.
Y no es que quiera transmitirte
una oscura noticia que peligro
llamas y amenaza. Sólo quiero
desbrozar futuras selvas con presentes
comuniones. En mí abocan
hondonadas. Precipicios aparecen en el
llano. Soy la ruta esquiva y sinuosa
en el plano inmaculado. La sesgada
dirección de toda línea. Alma
oblicua que ama, al fin, la rectitud.
Si me concedes el beneficio de la duda,
hallarás tesoros refulgentes
cuya luz dimana ese pasado que,
buscando en mí, descubres, pues te
ofrezco. Mas también podrás
embriagarte con vetustas casas de
dos pisos, cámaras de sueños tendidos
al verano, bargueños disfrazados
de escritorios o terrazas donde
clivias y geranios velan la almohadilla
rota de un remoto y gato gris.
Piénsalo bien. Allí, el más
diáfano de los colores halla su sombra
desprendida. En sus brillos puedes
ofuscarte y aun caer. No es traidor,
tal vez, quien hoy te avisa.
Y no es que quiera transmitirte
una oscura noticia que peligro
llamas y amenaza. Sólo quiero
desbrozar futuras selvas con presentes
comuniones. En mí abocan
hondonadas. Precipicios aparecen en el
llano. Soy la ruta esquiva y sinuosa
en el plano inmaculado. La sesgada
dirección de toda línea. Alma
oblicua que ama, al fin, la rectitud.
(De "El alma oblícua")
Hoy, 8/10/2011, a las 19:00h, en el Museo de la Cuchillería