A partir de la fotografía “Tierra húmeda” de Carlos Vindel Benavides, se crean dos cadenas –dos llamadas- donde se alternan las instantáneas y los poemas, jugando a ser uno causa y efecto del otro.
| "TIERRA HÚMEDA" DE CARLOS VINDEL BENAVIDES FOTOGRAFÍA ORIGEN DE LAS DOS CADENAS |
-LLAMADA 1-
ÁNGEL J. AGUILAR BAÑÓN
| "LÁGUNA DE PÉTROLA", FOTOGRAFÍA DE ANTONIA ZAMORA OVIEDO |
AMNIOS
La valla oxidada
El musgo
Las plumas rosadas de los emigrados flamencosSubyacen atesorados en la memoria dúctil
De una diminuta esfera de agua
La misma gota imperceptible que recuerda entre brumas
La historia triste de la muñeca ahogada
La exótica flor acuática que se rinde al colapso
De las curvas plásticas de su pequeño cuerpo
La rubia pseudoniña
- Inmóvil -
Con los ojos abiertos
Contemplándose en el sinuoso reverso de aquel espejo líquido
Soñando con un lago prófugo de mercurio de termómetro
Jugando con el movimiento suave de su cabello enmarañado
La recuerda amniótica dentro de una alucinación intemporal
Con el cuello pálido confuso
Entre fractales de algas
Mientras desazulean los picos de los patos enamorados
Y las ocres piedras ruedan hasta abrazar la orilla
Sueña dentro del sueño de un oasis natural
Libre de conservantes y colorantes artificiales
Mientras la civilización industrial extiende -amenazante- sus alas
Acercando su ejército de bolsas
A beber
En la orilla
LUCÍA PLAZA DÍAZ
| "SIN TÍTULO", FOTOGRAFÍA DE JAVIER DE LA FUENTE MILLA |
PINGÜINOS EQUILIBRISTAS
Me escondo en un refugio de pingüinos
Me tapo hasta los ojos con tu pelo que es muy negro
Y con tus sábanas que son muy blancas.
Los pingüinos también son en blanco y negro
Y no pretenden ser osos polares.
Sombra y luz son tableros y son fichas de ajedrez,
Son el peso en los bolsillos que equilibra a los pingüinos.
Caminaré con cuidado entre la luz y la sombra
Porque en esta habitación sólo habitan los pingüinos.
CAROLINA GÓMEZ MOLINA
| "COOL EXPRESS", FOTOGRAFÍA DE PEPE BÉJAR POVEDA |
A Mamá.
NO-FROST.
El corazón de las madres no tiene contorno definido.
Un hilo le cuelga
y del extremo una etiqueta que indica: “no frost”.
El manual de instrucciones es simple,
a leer:
cuando el hijo necesita del corazón de la madre,
lo estruja;
cuando la hija necesita del corazón de la madre,
lo estruja;
cuando el esposo necesita del corazón de la madre,
lo estruja;
una vez utilizado, lo devuelven al hogar de origen.
Para su perfecta conservación en este habitáculo,
deben cambiar de forma oportuna la goma de cierre,
que se desgasta en cada uno de los usos.
Durante la espera,
el corazón aguarda en estado de alerta continua:
segundo, centésima de segundo, milésima de segundo,
y un abrazo parece suficiente, una palabra con acierto,
para la retroalimentación del mismo.
Cuando el corazón de mi madre cae sobre mis manos,
más tiempo del previsto,
indolente,
lo estrujo,
marco surcos con el nervio de los dedos,
crezco las uñas, amarilleo los colmillos,
y hablo en otras lenguas, respondo a nombres que no son el mío,
“mala hija”, me digo.
Pero el corazón de mi madre,
al que un hilo le cuelga y del extremo una etiqueta, me indica: “no frost”,
se retroalimenta con un abrazo, una palabra con acierto,
en menos de un segundo,
una centésima de segundo,
una milésima de segundo.
ALEJANDRA VANESSA JURADO BUENO
| "NO FROST", FOTOGRAFÍA DE ISABEL CARMONA VALENZUELA |
SOLITUD
Hubo un tiempo en que todo
sucedía dentro de tu corazón.
Ahora sentir no puedes,
y hora es ya de recogerte
y, en pretendida clausura,
conquistar la luz que ilumine,
sin alaracas, tenuemente,
el espacio de esta habitación
en la que estás sola --sentir
no sabes-- para siempre,
sin esperanza y sin temor.
FERNANDO NOMBELA PIÑANA
| "SIN TÍTULO", FOTOGRAFÍA DE CLARA AVILÉS LOZANO |
MOSQUITOS EN EL PARACHOQUES
Como un mosquito contra un parachoques,
así me he sentido ante la vida,
vencido por algún edicto de atropello,
arrastrado por un ciclo turbio de viento
que era la propia muerte hecha presencia aérea,
rendido por un oscuro presagio de amenaza
que oponía mis defensas débiles
contra el labio de ruina del metal,
hecho simple anécdota, muesca en un osario pobre,
en una fosa común de títeres de cuerda
que no conmovía la sonrisa cínica de ningún dios,
así me he afirmado ante el tiempo,
minúsculo, insignificante,
ni parte ni dueño de mi propia historia,
una trivialidad tan vulnerable, tan fácil de destruir
que no podía sino invitar a ejercer la atrocidad
que alienta como cerco del odio en cada sangre.
RAFAEL ESCOBAR SÁNCHEZ
| "MOSQUITOS EN EL PARACHOQUES", FOTOGRAFÍA DE MARIAN VENCESLÁ DELGADO |
AQUÍ O A VECES
Aquí o a veces pienso en cerrar la puerta
y saltar por la ventana,
en tantear a ciegas los pasillos
del verbo suceder, mientras el mundo
alza sus copas por el amor
incombustible.
Aquí, en mi mente,
seguimos respirando
por turnos
bajo la tormenta solar,
con el arpa metálica
entre tus piernas
y las yemas de mis dedos
derritiéndose en las cuerdas
o
buscando tu contorno
bajo el vestido ignífugo.
A veces, Bartleby me invita a plantar
el campamento base en el lugar de
los cuentos de Bolaño y los versos en sucio.
“Preferiría no hacerlo” ahora que las voces
ya no me dictan poemas de madrugada
y los viajeros del metro nocturno
saben que la pistola de Henry Clacowsky
nunca estuvo cargada.
Y es que aquí, o casi siempre, me callo
nueve de cada diez enunciados,
busco a tientas
el extractor de humos
de tu cámara de gas,
resbalo con una cáscara de plátano
en mi arsenal
de finales razonables.
MAURICE CHANDLER
| "AQUÍ O A VECES", FOTOGRAFÍA DE EVA M. FLORES |
CASAS DESHABITADAS
Todas las casas que habité
estaban en el mundo real
un barrio que me pilla lejos
de mi lunático trabajo.
Fueron casas deshabitadas
habitaciones que me vieron
pasar fugaz como un fantasma.
Escribir versos es oficio
que desluce cualquier hogar.
LEÓN MOLINA PANTIGA
| "VIVIENDA DESHABITADA", FOTOGRAFÍA DE JAVIER RUBIO CLARAMONTE |
INSTANTÁNEA
Noviembre huele a frío
Y el frío huele como madera quemada.
La tarde es larga y no hay nada en ella.
La mirada pespuntea
Una calle recta, sucia,
Jalonada de industrias cerradas,
Negocios realquilados, bares embargados
De ventanas tapiadas.
Se diría que es el final,
El final de todo, donde toda vida muere,
Donde se quiebran las esperanzas.
Alguien toma una fotografía con el móvil
Y atrapa a un tiburón que devora
A un pulpo que se agita y lucha por la vida.
ALFONSO PONCE GÓMEZ
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| "SIN TÍTULO", FOTOGRAFÍA DE MANUEL VILLENA CAÑADA |
Aquí tenéis el enlace al catálogo:
www.dipualba.es/asuncion/fractal3.0
