sábado, 8 de octubre de 2011

INÉDITOS. RUBÉN MARTÍN DÍAZ.

 Rubén Martín Díaz (Albacete, 1980) ha publicado dos libros de poemas:  Contemplación  (Vitruvio, 2009) y  El minuto interior  (Rialp, 2010) por el que recibió el Premio Adonáis en 2009 y el Premio Ojo Crítico de RNE en 2010. Es autor, además, de dos cuadernos de poesía: ―Desde una ventana con vistas a la vida‖ (2008) y ―Los límites humanos‖ (2009) y de un cuaderno de relatos: ―El arte de entender los naufragios‖ (2010), todos ellos editados por el Instituto de la Juventud de Castilla-La Mancha. Ha publicado poemas en revistas como 967Arte, Cultural Albacete, Poesía Digital, La estafeta del viento, Piedra del Molino, Barcarola, Ex Libris o El problema de Yorick. Ha obtenido, entre otros premios, el
II Premio Nacional de Poesía Para Jóvenes Poetas Fundación Siglo Futuro-Caja de Guadalajara, la XV Edición del Certamen Poético Versos de amor ―Memorial Francisco de Aguilar‖  y el Primer Premio de Poesía del Certamen de Jóvenes Artistas de Castilla-La Mancha 2009. En 2010 fue galardonado como albaceteño distinguido en el apartado de cultura por la Peña de Albacete en Madrid de la Casa de
Castilla-La Mancha y nombrado Hijo Predilecto de Casares de Las Hurdes (Cáceres). 


ATARDECER EN LOS CAMPOS 
Atardece. La luz se posa lejos,
se desluce. Los campos extendidos
en su lento verdor de primavera.
El apacible viento en equilibrio
bajo el cielo de mármol. Los matices
de un bando de aves huérfanas que cruzan,
sin prisa, los caminos abocados
al suicidio del día. Y ya cerca,
el viejo caserón con sus alpacas
y sus cestos de mimbre, con su leña
de encina y sus harapos esparcidos
por la tierra sagrada de tus pasos.

Qué hermosa eres. ¿No te has dado cuenta
de ti en tu cuerpo, de la miel en ti,
de cómo se cimbrean las miradas
y de qué mansas llegan a tu orilla?

Noche de muchas noches, tan de cerca
presiento así la huida de los cielos
a su descanso. Y es jardín del mundo
ver al almendro en flor: su ofrenda blanca
vibrando en la maduración del día.

Esta locura de vivir me hierve
dentro; no es este sol desdibujado,
es la espina que deja tras la sábana
limpia de lo cumplido, de lo hecho,
de lo cerrado. Se me clava y duele,
como un grito en el centro de la vida,
pero duele de amor, como tus gestos.

Estás en todo lo nombrado. Todo
lo que nombro está en ti. Veo las sombras
anidar en ventanas y postigos,
la ceniza caída en las hileras
de pinos jóvenes y aún cerrados.

Es ya la noche. Dentro de tus ojos
sólo hay justicia y sueño para darme.


(INÉDITO)

Hoy, 8/10/2011, a las 21:30h, en el Nido del Arte